jueves, 9 de enero de 2014

JUEGOS Y JUGUETES EN MI INFANCIA

Estos recuerdos son de Geli, vocal de Pola de Siero. Detalles muy bonitos y precisos de cómo eran los juegos y juguetes cuando ella era pequeña. ¡Muchas gracias!

"Los juegos en la calle: coincidimos todas, saltar a la cuerda, escondite, rayuela, canicas, chapas,...
   En los años 46-56 de mis jueguetes recuerdo varias muñecas. Sobre todo a la "Cayetana", en la que aparezcon en la foto.


   Una cocina de madera con agua corriente, una bicicleta.

 Un cine de manivela, tengo el título de dos película: "Juan sin miedo" y "Barba azul".
 Unos patines rescatados de la chatarra que mandaban de América a la Siderúrica de Duro-Felguera.
   En esos años, los muñecos eran de cartón, ya con 9 años me regalaron uno que era de caucho, lo llamaba Pedrín.
   Un año por Reyes me echaron un impermeable y paraguas transparente de plexiglás, katiuskas blancas.
   Con 10 años el regalo era un reloj redondo con correa de ante. Cotilleando lo encontré antes de tiempo, se lo enseñé a mis primas y amigas y cuando lo recibí no me causo efecto ni sabía disimular: se descubrió el tinglado.
   Mi prima tenía los "juegos reunidos", cuando quedaba en casa jugabamos a todo.

   Con 17 años tenía cantidad de muñecas, por navidades ponían una tómbola en la plaza del Humedal en Gijón, y Juan Carlos antes de ir a buscarme pasaba por la tómobola, siempre le tocaba había días de 2 ó 3, llevaba a su hermana y me traía a mi. Aquellas eran de plástico con un pelo muy natural".

¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!! DE NUEVO GELI


RECUERDOS DE MI INFANCIA



   Me llamo Mª Socorro Rueda Manzano, nací en un pueblo de León llamado “Galleguillos de Campos” en 1945, un pueblo pequeño pero muy guapo.
   No tengo fotos de mi niñez, se ve que no teníamos cámara, y tampoco dinero para fotos. Pero recuerdo mi infancia muy feliz. Soy la mayor de seis hermanos, la pequeña nació en Lugones pues vinimos a Asturias cuando yo tenía 10 años.


MIS JUGUETES

  Me acuerdo de una muñeca preciosa con la cara de cartón. 
  Mi padre en el pueblo, trabajaba de pastor y mientras cuidaba las ovejas, nos hacia los carritos para los muñecas a mis hermanas y a mí.
  A mi hermano le hacía peonzas de madera y carretillos para guardar y pasear los pocos juguetes que teníamos.
  Jugué mucho con “el diábolo”, el “yoyo”, a la comba al escondite, en fin a los juegos de siempre.


   Tengo un recuerdo muy bonito de mi primera comunión, pasé un día lleno de emoción en la Iglesia con mis compañeras de Comunión, y durante todo el día con mi familia. No tengo fotos, pero lo tengo en mi memoria como un día muy feliz.

    Recuerdo las noches cuando llegaba mi padre del trabajo, sobre todo en invierno, y nos contaba unos cuentos preciosos mientras mi madre hacía la cena. Mi padre era el hombre más bueno y cariñoso que yo he conocido. Mi madre también era muy buena y alegre, yo los adoraba.
    En la escuela, la maestra a parte de los estudios, nos enseñaba a coser y bordar, y muchos trabajos manuales.
  Luego vivimos ya siempre en Lugones, la foto que tengo es de un día de Ramos, tenía yo 12 años, es la que tengo  así de pequeña. Luego ya tengo muchas.

   En Lugones,  fui a la escuela que estaba que estaba en frente de “Casa Fran”, seguí aprendiendo y jugando mucho.
   En la Iglesia de Lugones canté en el coro que dirigía una señora encantadora. La música sigue estando en mi vida muy presente.
   Estos son unos pocos recuerdos, pues tengo muchos de una infancia muy, muy feliz.
 

"MUCHAS GRACIAS", describes una infancia muy feliz. Enhorabuena. Nos puedes seguir contando tus maravillosos recuerdos.

HABLANDO DE JUEGOS Y JUGUETES



    Nos proponen hablar de los juegos y juguetes de nuestra infancia y me pregunto: ¿qué juguetes?
Yo no conocí más juguetes que las muñecas de trapo con la cabeza rellena de serrín que me hacía una tía.
De muy pequeña los juegos, para mí, para nosotros, eran pura imaginación.
Jugábamos a las cocinitas con los utensilios que encontrábamos. Las ollas eran latas de conserva, o trozos de platos rotos. Los alimentos que cocinábamos, si eran garbanzos, o fabes: con piedritas pequeñas; los caldos, las sopas y chocolate: con un poco de agua y tierra para revolver. Los cubiertos eran palitos… En fin, eso era lo que podíamos hacer al carecer de cualquier otra cosa.
Los niños imitaban lo que tenían en su entorno. Hacían un carro con palos o cajas de cartón. Para tirar del carro inventaban unos bueyes a los que daban vida dos tarucos puestos uno al lado del otro y, como yugo, un palo amarrando a cada uno.
También se hacían construcciones de torres, casas o granjas siempre con tarucos. Cuando en una esfoyaza aparecía una panoya con granos rojos lo llamábamos el rey, esto daba lugar a que en la granja imaginaria hubiera vacas blancas y negras, o vacas y toros.
Las niñas nos pintábamos las uñas y los labios con moras, y nos poníamos uñas postizas, largas y afiladas pegando con saliva en ellas pétalos de la flor del azafrán.
Cuando crecimos un poco, nuestros juegos eran el escondite, el cascayu, la comba (los saltos a la comba iban acompañados siempre de canciones). También jugábamos con la pelota, al corro, al rescate, al tres en raya, al pañuelo y seguro que a algunos más que ya no recuerdo.
En la escuela además de las labores de bordados, ganchillo, punto de cruz, etc. teníamos otra actividad que a mí me gustaba mucho: EL CORO. Los ensayos eran preciosos y cantábamos a dos voces, ahí aprendí las notas musicales. ¡Qué recuerdos tan bonitos que siempre agradecí a mi maestra Charo!
Al llegar Reyes yo siempre esperaba por el milagro de una muñeca de verdad, o de algún juguete, pero sólo nos dejaban colores para pintar, un estuche, una goma nueva, una pizarra con el pizarrín, unos calcetines, ropa interior, el revoltijo -con aquellas barritas de de turrón duro que saboreábamos como si fuera la mejor de las delicias, eso sí me complacía de verdad-.
A pesar de no contar con juguetes, la imaginación de la infancia suplía con creces esas carencias haciéndonos igualmente felices.
Bendito tiempo sin problemas y con el cariño de nuestros padres.
Hasta aquí mis recuerdos de los juegos de infancia.
GRACIAS
" GRACIAS A TI MERCE (Socia de Lugones)"

viernes, 3 de enero de 2014

MIS RECUERDOS DE REYES MAGOS

Nuestra socia de Lugones Margó, recuerda muy especial su juguete del día de Reyes.
"Los Reyes Magos eran muy generosos conmigo cuando era niña. Aquel año de 1949/1959 me trajeron una cocina de madera, era preciosa en el frente una ventana pintada con sus visillos, una amplia meseta, y sobre todo un bañal con un grifo color gris pintado de purpurina. ¡Qué lujo para mi imaginación! En mi casa había bañal pero no grifo el agus se iba a buscar a la fuente.
De niña yo tenía algunos cargos uno de ellos era buscar leña y partirla para encender la cocina, un día se me olvidó traerla o no la encontré. Mi madre que era muy tremenda cogió  mi cocina y la hizó astillas, me dolió tanto que siento la necesidad de contar este episodio de mi niñez y de esa cocina con la que tanto jugué, pues en aquella época aunque había pocos juguetes los cuidábamos mucho y duraban bastante tiempo"

NO SÉ SI TE PODEMOS COMPENSAR.

¿se parece está cocina a tus recuerdos? Gracias por compartirlos con todas.

MIS JUEGOS

Una historia muy especial de nuestra socia de Lugones, Joaquina que a su vez es la tesorera de la Asociación. Gracias por compartir tus sentimientos.

"Les voy a contar una historia de cuando yo era niña, como eran mis juegos y cómo jugaba.
Delante de mi casa en el pueblo tenía un árbol, le ponía una cuerda para columpiarnos, y debajo del árbol (de tanto arrastrar los pies) estaba gastado, no tenía hierba, era tierra, ahí marcabamos el cascayu.
Venían las amigas del pueblo a jugar conmigo cuando podían...,en aquella época todas teniamos algo quehacer. Nos utilizaban para todo.

Mis amigas eran Amelia, Eloina, Aquilina y yo (Joaquina)."


domingo, 29 de diciembre de 2013

PEPÓN UN MUÑECO DE CARTÓN

       

     Hace muchos años, concretamente antes de la guerra, a una niña llamada Geli, sus madrinas, que eran dos, el día de su cumpleaños le regalaron un muñeco de cartón a quien puso de nombre Pepón. Este tenía el tamaño de un niño de dos años, ojos azules y una cara sonrosada. Vestía ropas de bebé, chaquetina de punto, pantalón y zapatinos de badana de color azul, en fin una preciosidad de muñeco. La niña se  sintió muy afortunada con tan espléndido regalo, lo llevó de paseo y se lo enseñó a sus amigas. Desde aquel día, concretamente de lunes a sábado, Pepón permanecía  sentado en un sillón de mimbre dentro  de una habitación tan solo podía darle un beso, los domingos jugaba con él, pero no la dejaban sacarlo a la calle por miedo a que se estropease.
     Pasaron los años, se terminó la guerra, Geli se hizo mayor, se casó y tuvo tres hijas. La mayor de ellas llamada Mari heredó el Pepón, que seguía  en la misma habitación sentado en el sillón. El paso del tiempo, como es normal, había dejado huella en él. Ahora su cara ya no era sonrosada, había tomado un color amarillento que le daba un aspecto un tanto siniestro. A Mari no le agradaba nada el muñeco, le tenía un poco de miedo, no quería darle un beso ni tampoco jugar con él.
      Un día las madrinas decidieron darle el Pepón a Geli para que se lo llevara a su casa a ver si las otras hijas  lo querían. Una de ellas  la mediana, nada más ver al muñeco lo cogió y se fue con él caleya abajo hasta el cañu. Una vez  allí lo puso  debajo del grifo un buen rato. Poco a poco, como os podéis  figurar  la cara de Pepón iba desapareciendo hasta convertirse en cartón mojado. La niña deshecha en lágrimas lo llevó para casa y ante el asombro de Geli, al ver que su muñeco ya no tenía cara y el ataque de risa que le dio a Mari, solo dijo a media lengua dos palabras estaba muy “dochu” (gochu), por lo sucio que estaba. ¡Pobre Pepón, su existencia fue triste y su final aun peor!.
Yo soy la niña que no quiso darle un beso a Pepón, así y todo nunca me olvidé de este pobre muñeco.

¡MUCHAS GRACIAS MARIÁN!.socia de Mieres.
Una historia realmente conmovedora.